Austin Carlile y el Metalcore que Testifica de Cristo

El dramático testimonio de un músico cristiano con muchos problemas que gracias a su fe logró enfrentar grandes pruebas en su vida

El metalcore no es un género que suela escuchar con mucha frecuencia; no es exactamente de mi preferencia, aunque, por supuesto, le encuentro mucha validez. Por lo regular, me gusta cuando este sonido se convierte en algo más experimental o se fusiona. Me agrada mucho escuchar esa combinación de metalcore con power y sinfónico de Hope for the Dying, o el glam de Blessed by a Broken Heart. Más que As I Lay Dying, me simpatizaba el proyecto de Tim Lambesis llamado Austrian Death Machine, un gracioso tributo musical al actor Arnold Schwarzenegger.

Agrupaciones como For Today, Sleeping Giant o August Burns Red lideraron no solo el movimiento en el rock cristiano, sino que lograron cierta aceptación dentro de todo el círculo del género. Pero, sin duda, una de las que más me llamó la atención al empezar a escarbar en el movimiento fue la banda de Ohio Attack!, por su acertada manera de fusionarse con la electrónica (o lo que muchos denominan electronicore).

Finalmente, no fue solo su sonido lo que captó mi interés, sino las confusas declaraciones de los miembros de la agrupación. Su primer vocalista y uno de sus fundadores, Austin Carlile, afirmaba constantemente que se trataba de una banda con principios cristianos, lo cual se reflejaba en muchas de sus canciones; sin embargo, tras su salida, los demás músicos afirmaban incesantemente que no lo eran y que solo se trataba de «chicos normales haciendo música».

Carlile tuvo una salida para nada amistosa. Mientras él insistía en la relación de los músicos con el cristianismo, sus compañeros recalcaban que fue despedido por conducta inapropiada, problemas con el alcohol y acusaciones sobre su comportamiento con las fans. Lo cierto es que la fe del vocalista era una cuestión confusa; su enojo hacia Dios venía desde la muerte de su madre por el Síndrome de Marfan cuando él tenía 17 años, enfermedad que terminó por heredar.

Posteriormente, comenzó una nueva faceta como vocalista de la banda Of Mice & Men, agrupación en la que nuevamente —aunque no de manera tan recurrente— los temas espirituales aparecían en algunas canciones. Fue aquí donde sus problemas de salud convirtieron su vida en un infierno; la marihuana se volvió su forma de lidiar con un dolor insoportable que lo aquejaba mientras cantaba. En el año 2016, los diagnósticos eran terminales e incluso afirmó haber tenido una experiencia cercana a la muerte tras una operación.

Finalmente, un regreso genuino a la fe marcó la diferencia:

«Recuerdo un día en el que había fiesta en nuestro autobús… subí a la parte trasera y llamé a mi padre; le pregunté cuál era el propósito de esto y de qué me estaba perdiendo. La banda tenía todo el éxito y yo seguía sintiéndome vacío. Él solo respondió: ¿Dónde está Dios en tu vida?».

Este fue el detonante para su reconciliación con las creencias que lo habían decepcionado en la adolescencia. Esto generó nuevos problemas con su banda, pues Carlile se sintió inspirado a hablar claro sobre Cristo en sus letras, algo que no le fue permitido y le impulsó a abandonar el proyecto.

Su traslado a Costa Rica fue un momento crucial. Tras asistir a una congregación donde oraron por su salud, pudo ponerse en pie nuevamente e incluso practicar béisbol. Testificar acerca de Jesús es algo que Austin hace con frecuencia en redes sociales; se volvió viral su foto siendo bautizado en una playa por el pastor Ryan Reyes, del movimiento The Whosoevers. Aunque se rumoreó que se uniría a Linkin Park (algo que él mismo desmintió), seguimos a la espera de su nuevo proyecto musical.

El paso por esta tierra no ha sido fácil para personajes como Austin, y es aquí donde la fe se convierte en la mayor esperanza. Jesús nunca nos prometió que los problemas desaparecerían —como argumenta ese lamentable «evangelio» de la prosperidad—, pero sí podemos estar seguros de que nuestras cargas se hacen más ligeras cuando caminamos por fe en medio de las pruebas. Personajes como Carlile no son el reflejo de una propaganda religiosa; esa gracia los convierte en hombres con la misión de testificar a sus fans con la paz que solo viene de Dios, recordándonos que lo mejor está por venir.

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