La Biblia está llena de enseñanzas de fe, de personajes que cimentaron en este principio su base para enfrentar los contratiempos: Abel, Enoc, Noé, Moisés, Abraham e Isaac; todos ellos confiaron y creyeron en Dios para lograr ver aquello que los demás pasaron por invisible. Hay un pasaje de la Biblia que muestra de forma consistente la fe; se trata de aquel en que el profeta Daniel es librado de los leones, y donde en una breve frase se nos ejemplifica el poder de esta: «… entonces Daniel fue sacado del foso, y ninguna lesión se halló en él, porque había confiado en su Dios».
La fe es creer; es la base para lograr nuestros propósitos. Sin embargo, no debe ser confundida con el deseo, porque lo sorprendente de esta es que no solo viene de la pretensión de lo que anhelamos, sino que emana de la confianza de que lo que obtendremos será lo mejor, aunque muchas veces no sea lo que pedimos.
