Siempre es agradable escuchar historias de personas que se arriesgan a dejar sus comodidades para seguir el duro camino del campo misionero; especialmente aquellos que avanzan en el evangelio predicando en lugares donde sus vidas corren peligro y realizan obras sociales que nos abren la mente a un mundo descorazonador, donde las personas a quienes se les brinda ayuda viven situaciones realmente desgarradoras.
Sin embargo, no siempre ser misionero implica alejarse del lugar donde se reside, ni que llevar el mensaje deba hacerse de la manera típica. No debe ser difícil para el fundamentalismo religioso norteamericano llegar a sonrojarse al escuchar juegos de palabras como JC’s Girls y Hookers for Jesus.
La primera es un ministerio nacido en California y dirigido por Heather Veitch, antigua bailarina stripper, quien, junto con mujeres de pasados similares o diversos historiales en el mundo del entretenimiento para adultos, busca activamente brindar apoyo a mujeres que trabajan en bares, actrices de cine para adultos y asesorar a personas con fuertes adicciones a la pornografía.
Es por ello que sus atrevidas actividades no consisten en pararse con pancartas a enviar a todos al infierno; se trata de ir directamente a exposiciones o festivales donde, a través de un staff, se dedican a dialogar con las personas involucradas en este medio. Además de regalarles una Biblia, buscan guiar a quienes sostienen esta industria para que consideren abandonarla.
Hookers for Jesus, por su parte, está dirigida por Annie Lobert, actualmente esposa de Oz Fox (guitarrista de la banda de rock Stryper), quien vivió durante muchos años como trabajadora sexual en diversas partes de Estados Unidos. Residente en Las Vegas, Lobert trabaja a través de Destiny House, buscando ayudar a quienes son víctimas del tráfico sexual.
Ambas organizaciones han tenido impacto en todo el mundo, han concedido múltiples entrevistas y han servido como guías a ministerios evangélicos que buscan hacer trabajos similares. Uno de los puntos más fuertes en su filosofía de trabajo es que las iglesias puedan tomar posturas menos conservadoras y reciban con los brazos abiertos a las personas que participan en la industria del entretenimiento para adultos.
La parte más complicada, por supuesto, se la han llevado las iglesias que han apoyado estos movimientos y quienes deben dar la cara ante las críticas, ya que son acusadas de ser nocivas y poco “ortodoxas” en el evangelismo. Incluso se añade que las chicas se siguen mostrando “demasiado sexis”, según sus detractores, lo cual nos lleva a preguntarnos si para ciertos sectores evangélicos la belleza femenina es símbolo de pecado.
Por otro lado, el contador de historias Chad Johnson es actualmente el director del movimiento Come & Live!. Su pasado es el reflejo de un hombre cuyo éxito como productor de música cristiana en Seattle y ganador de diversos premios no era sinónimo de pureza, ya que al mismo tiempo lidiaba con adicciones. Un día, sintió poderosamente un llamado al cambio que lo llevó a dejar las comodidades del éxito por un movimiento que busca evangelizar a través de las artes en todas sus formas.
En un principio, grupos tan diversos como Amberlin hasta el colectivo artístico White Collar Sideshow empezaron a vincularse. Actualmente, artistas de pop rock como Nuteki o Rivers & Robots, raperos como Crossfya, hasta veteranos de la escena como No Longer Music y Christafari, han unido esfuerzos con la motivación de que las personas conozcan a Jesús.
Suitcase Sideshow es otro grupo interesante que trabaja con títeres e incluso cómics, con una producción musical experimental. La forma modernizada en que narran las historias bíblicas ha atraído a niños y adultos por igual; incluso tuvieron la oportunidad de llevar su espectáculo a una feria de motociclistas donde, tras un inicio difícil, terminaron logrando un silencio y atención absolutos.
Como bien se menciona, no es solo la parte musical la que prima en este movimiento, ya que también cuentan con artistas como la realizadora de performance Jharmaine, el surfista Mike Steinkamp y los cineastas de Scruffhouse. El movimiento también se abre paso con gente de diversas nacionalidades, desde España hasta Brasil. Cabe destacar el documental Colombia: Esto es Reino, disponible en YouTube, donde se aprecia la labor realizada en un tour por ese país.
El testimonio de Brian “Head” Welch, guitarrista de la banda Korn, también le ha dado la vuelta al mundo. Su trabajo se extiende desde Come & Live! hasta The Whosoevers. Este último es posiblemente el caso más extremo citado aquí: su cofundador, Ryan Ries, vivió al límite en el mundo del skate, el rock y el entretenimiento para adultos hasta que abrazó el cristianismo. Uniendo fuerzas con Brian Head, Sonny Sandoval (P.O.D.) y Lacey Sturm (exvocalista de Flyleaf), desempeñan una labor para alcanzar a la juventud.
Kill the Noise es una de sus giras escolares, donde abordan sin tapujos temas como la depresión, la violencia, las autolesiones y el suicidio. Como afirmaba Lacey en uno de sus discursos, la idea no es convertirse en rockstars, sino presentar a Jesús en medio de la cultura popular actual.
Como es de esperarse, las críticas de sectores fundamentalistas no se hacen esperar, con acusaciones que van desde promover la “mundanalidad” hasta fomentar propaganda conspirativa. No obstante, los testimonios de jóvenes cuyas vidas han sido cambiadas muestran que la labor no ha sido en vano.
Una de las críticas más usuales es que para alcanzar a alguien no es necesario vestir como ellos o usar su lenguaje. Esto es técnicamente acertado, ya que el mensaje no depende del emisor, sino de la verdad de la Palabra. Sin embargo, no deja de ser conmovedor ver a personas apasionadas que llegaron a lo más bajo y hoy regresan a esos mismos lugares para brindar su mano a quienes necesitan redención.
Jesús no se presentó ante el mundo como un ángel iluminado, sino como uno más entre nosotros; convivió con los marginados y no con los religiosos. Su ejemplo debe llevarnos a un amor más profundo, por encima de toda apariencia, y a llevar su mensaje más allá de las cuatro paredes de una iglesia. Su mensaje no es una cuestión de moda o de verse cool, sino de transformar los corazones de piedra en corazones de carne.
