Entre el Heavy Metal y la Fe

No todos los músicos en el rock pesado y otros géneros rechazados por muchos cristianos son personas muertas espiritualmente. Conozca algunos aquí...

Desde su total conversión a la fe evangélica a finales de los cincuenta, Pat Boone es uno de los rockeros cristianos más queridos en los Estados Unidos. El artista puede considerarse como pionero de la ola del rock and roll, pero de la «segunda», que fue de alguna manera creada para apagar un poco el fuego que habían encendido figuras como Elvis Presley y Chuck Berry; ahora el mercado buscaba artistas que no fueran tan antiestablecimiento y mostraran un rostro más amable con el cual los preocupados padres de familia pudieran estar más tranquilos ante los ídolos que sus hijos adolescentes estaban imitando.

No obstante, el intérprete de “Money Honey” y “Speedy Gonzales” estuvo a punto de perder su matrimonio a causa de sus excesivas fiestas. Aquí es donde entra la fe en Dios para salvar su vida; aunque había sido educado en la Iglesia de Cristo, fue su acercamiento al movimiento carismático lo que lo llevó de vuelta al camino. Posteriormente, entra en la modalidad de un góspel más tradicional, con algunos agradables acercamientos al rock y el country en discos posteriores. Se convierte en productor de artistas del Jesus Music de los setenta y protagonista de varias películas de corte evangélico como La cruz y el puñal (donde interpreta al pastor David Wilkerson) y, más recientemente, la segunda entrega de Dios no está muerto.

En 1997 sacó al mercado un disco —medio en broma o medio en serio, depende del punto de vista— bajo el título “No More Mr. Nice Guy”. Acompañado de una orquesta de big band, interpretó covers de Judas Priest, Metallica, Deep Purple, Guns N’ Roses y Jimi Hendrix, entre otros grandes del hard rock y el heavy metal, contando incluso con la participación de Ronnie James Dio y Ritchie Blackmore. La mayoría de sus fanáticos entendieron que se trataba de un artístico y bien logrado enfoque musical que buscaba parodiar el fanatismo norteamericano y su eterno aquelarre ante cualquier cosa que llevara el apellido rock and roll.

Para terminar de expandir el fuego, el cantante se presentó como un rudo motociclista en las promociones del álbum. La Trinity Broadcasting Network, canal donde realizaba el programa Gospel America, lo despidió indignada. Tiempo después fue reincorporado tras una explicación exhaustiva donde afirmó que solo buscaba parodiarse a sí mismo. Realmente, Pat no es el típico caso del músico evangélico que se dedica a condenar a sus colegas; su casa en Beverly Hills sirvió como lugar de bautismo para Andy Robbins (de la banda Holy Soldier) y en The Osbournes —el reality show sobre la familia de Ozzy— destacaron su gran amabilidad cuando lo tuvieron de vecino.

Finalmente, ¿era necesario todo ese alboroto por un simple disco de covers metaleros? Si analizamos detenidamente entre las filas de muchos de los intérpretes de este subgénero, nos podemos encontrar con casos muy interesantes. No pretendemos suavizar el hecho de que existen mensajes negativos y una influencia compleja en los oyentes; muchas letras y estilos de vida en el heavy metal no han sido positivos, pero es importante no caer en la generalización ni colocar a todos los intérpretes en una sola caja.

En 1991, la banda de funk metal Extreme pasaba por un gran momento de popularidad, pero parecían estar lejos del ambiente hedonista de la fama. Durante la gira del Dynamo Open Air Festival, dejaron ver que no estaban interesados en ello. Un desconcertado periodista, que intentó acorralar al guitarrista Nuno Bettencourt con preguntas sobre su posición como símbolo sexual, terminó perdido ante sus respuestas:

«Ya hay demasiados grupos de “guapitos” por ahí y ha llegado hasta el punto de que es un verdadero asco ver tanta [basura] junta, por ejemplo en la MTV… Todos nosotros queremos a las mujeres, pero al mismo tiempo creemos que hay verdaderas razones para que en la Biblia diga que no puede haber sexo antes del matrimonio», afirmaba el guitarrista, para quien «el cristianismo no es cuestión de creer o no creer, sino que prácticamente todo lo que sale en la Biblia son hechos demostables; es sentido común».

Por su parte, su carismático vocalista, Gary Cherone, no era otra estrella escribiendo canciones insulsas. Aunque fueron famosos por la balada “More Than Words”, sus letras trataban temas profundos que pasaron de largo para una audiencia acostumbrada a Jars of Clay. “Watching, Waiting” fue una composición pensada desde el punto de vista de quien presencia la crucifixión; “Hole Hearted” plantea que el vacío humano solo lo llena Dios e “In God We Trust (Money)” es una crítica abierta al teleevangelismo.

Tras la disolución de la banda, Cherone pasó por Van Halen y luego formó Tribe of Judah. Su disco Exit Elvis es un trabajo conceptual sobre el propósito de la vida. Cherone siempre ha sido claro: «Nunca he considerado que mis bandas fueran “bandas cristianas”, pero me considero un cristiano en esa banda. Líricamente, nunca he traicionado mi fe».

En el caso de Deep Purple, pioneros del hard rock, cuentan con Glenn Hughes. El bajista y cantante vivió un antes y un después tras abandonar las drogas y el alcohol para encomendar su vida a Dios. «No es la música lo que me mantiene vivo, es el aliento interior de Dios lo que me salvó la vida», afirma Hughes, quien hoy asiste frecuentemente a una comunidad cristiana.

Incluso en Iron Maiden, asociada a menudo con vínculos malignos, encontramos a Nicko McBrain. El baterista tuvo una experiencia espiritual que cambió su vida al asistir a una congregación en Florida. «Tuve esta historia de amor con Jesús pasando en mi corazón», cuenta sobre su conversión. McBrain asegura que el Señor no tiene problemas con que toque en Maiden, aunque reconoce que oró mucho al respecto antes de decidir continuar.

También destaca Rudy Sarzo, bajista de Quiet Riot, Ozzy Osbourne y Whitesnake. Sarzo afirma que su conexión con Dios es a través de Cristo y defiende que mucho de lo que se ve en el escenario es solo un show. Explica que canciones como “Mr. Crowley” de Ozzy son, en realidad, críticas al ocultismo y no una promoción del mismo.

Finalmente, Michael Kiske, la voz de Helloween y Unisonic, se ha convertido en una figura profundamente espiritual. Aunque sus posturas son propias del pensamiento europeo (cree en la evolución), es un firme opositor del ocultismo y del materialismo actual. En sus letras describe la frase de Nietzsche «Dios ha muerto» como una denuncia de cómo vive la gente hoy, ignorando lo espiritual, y no como una declaración de sus propias creencias.

Es posible que para muchos sea difícil conciliar la fe cristiana con el mundo del hard rock, pero lo cierto es que existe un gran alivio al encontrar, en un ambiente a veces turbulento, figuras que expresen un mensaje diferente sobre la vida y la espiritualidad. Solo queda esperar seguir encontrando referentes como estos: músicos rebeldes incluso para el mismo statu quo del rock and roll.

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