Los Festivales Musicales de Verano y el Difícil Camino del Cristianismo

La especial relacion entre estos gigantes eventos musicales al aire libre, los artistas cristianos controversiales y su compleja fe en Dios.

No cabe duda de que los festivales masivos han sido claves para la historia del rock, y fue de gran ayuda para su popularidad que muchas leyendas participaran en eventos históricos como Woodstock y el Monterey Pop Festival.

Con la llegada del rock cristiano, fue de enorme relevancia la realización del Explo ’72, con la participación de figuras como Love Song, Larry Norman, Children of the Day, Johnny Cash y un relativamente recién convertido al cristianismo Kris Kristofferson, además de contar con la oratoria del reverendo Billy Graham buscando alentar a la juventud al servicio evangelista.

Glenn Kaiser, de Rez Band, no se quedaría atrás tiempo después con The Cornerstone Festival, abarcando a una gran cantidad de rockeros legendarios por décadas. Actualmente, y de las cenizas de ellos, se realiza el AudioFeed siguiendo de alguna manera la misma línea. Posteriormente, TOMfest, Creation Festival, Festival de Dios y otros como Freakstock y Christmas Rock Night, celebrados en Alemania, son ya parte de la historia.

Sin embargo, uno de los que más me llama la atención por su complejidad artística es, definitivamente, Greenbelt Festival, realizado en Inglaterra desde 1974. Jim Palosaari fue todo un entusiasta del Movimiento de Jesús quien hizo parte de bandas como Sheep y The Servant —este último considerado como innovador dentro del movimiento por el buen espectáculo visual—; después de radicarse en Europa, se une a Kenneth Frampton y James Holloway y comienzan a darle forma al monstruoso evento que es hoy en la actualidad uno de los más populares en Europa. Además de la música, cuenta con oradores cristianos, conferencias y charlas con enfoques hacia la justicia social, además de artes escénicas.

La numerosa galería de artistas incluye leyendas como Larry Norman, Liberation Suite, Jerusalem, Narnia, Newsboys, dc Talk, Revolutionary Army of the Infant Jesus, Whitecross, Steve Taylor, Galactic Cowboys, y también músicos que han logrado obtener su lugar en un punto intermedio dentro del góspel y de la corriente principal como Cliff Richard, U2, After the Fire, The Alarm, Midnight Oil, Fat and Frantic, Bruce Cockburn, Over the Rhine o The Call.

Sin embargo, es importante entender que en los años noventa la postura de la organización toma un rumbo complejo al abrazar a artistas de fe un poco más complicados de entender para muchos, o que incluso llegan a ser ajenos a la fe cristiana. Uno de estos casos es la sex symbol Samantha Fox, quien, encontrándose en el pináculo de su carrera, sorprende en 1994 declarando ante los medios su conversión al cristianismo. Su presentación en el festival no fue, sin embargo, una entrega de coros góspel; más bien se convierte en un repaso por sus éxitos radiales, lo cual entusiasmó a muchos y puso incómoda a otra parte de la audiencia, especialmente al interpretar el tema “Naughty Girls Need Loving Too”, en el cual hizo una referencia a María Magdalena que no terminó de encajar del todo.

La controversia sigue siendo más fuerte teniendo en cuenta que su entusiasmo por la fe se llevó a cabo en la iglesia Holy Trinity Brompton, en Londres, congregación conocida por ser simpatizante del extraño movimiento carismático de la «Bendición de Toronto», evento en el que muchas personas, supuestamente movidas por la presencia de Dios, empezaron a convulsionar y gritar de maneras muy extrañas. A pesar de ello, era interesante escucharla hablar de cómo su vida había tomado un rumbo de sanidad y de una experiencia real con el Espíritu Santo.

Lo que vino en años posteriores fueron sus continuas y cortas relaciones, que incluían a Paul Stanley de Kiss, hasta que, finalizando la década de los noventa, reconoce su relación lésbica con Cris Bonacci, de la desaparecida banda femenina Girlschool. Al ser cuestionada sobre su fe en años recientes, aclaró enfáticamente que no se autodenomina como una «cristiana nacida de nuevo», aunque en ocasiones afirma tener una relación con Dios y orar con frecuencia. Reconoce que su madre fue sanada físicamente en algún momento gracias a un grupo de creyentes que oraron por ella, pero afirma que solo había asistido a Holy Trinity en un par de ocasiones y que la prensa se había encargado de exagerar todo, lo cual es una declaración extraña teniendo en cuenta que afirmaba asistir en varias ocasiones a sus estudios bíblicos.

Tim DeLaughter, músico norteamericano, tuvo una mala experiencia en su juventud cuando, al asistir a una iglesia en la cual pasó con su madre al altar para hacer la oración de fe, fue inmediatamente llevado a un cuarto con su progenitora para ser obligado a hablar en lenguas; lo cual, lamentablemente, le dejó un mal sabor de boca al pensar en las iglesias como una simple farsa. A pesar de todo, no fue obstáculo para participar en el Greenbelt junto con su extraña banda de rock sinfónico, The Polyphonic Spree.

La banda, con sus uniformes de batas, formación coral y toda una orquesta de instrumentos de viento, tiene todos los ingredientes para ser confundida casi inmediatamente con un grupo góspel, una secta religiosa o un casting para Jesucristo Superstar, pero no es nada semejante. DeLaughter tuvo la idea de formar una agrupación con mensajes positivos y que transmitieran alegría en sus presentaciones debido a la muerte por sobredosis del guitarrista Wes Berggren, de su anterior banda Tripping Daisy. El hecho marcó su vida de una manera impactante; es por ello que la propuesta de The Polyphonic Spree apunta a un mensaje más esperanzador sin estar familiarizado con ninguna forma de fe, aunque pudiesen existir algunos creyentes dentro del grupo.

“Nothing Compares 2 U” es una bellísima balada compuesta por Prince para su álbum The Family, pero obtuvo su mayor popularidad cuando la cantante irlandesa Sinéad O’Connor realiza un cover que la lleva directo a los canales de video-rock mundiales. La intérprete, reconocida por su corte de cabello casi a ras, siempre ha suscitado toda clase de problemas debido a sus declaraciones frente a temas como los derechos de la mujer, la guerra, la explotación del sexo en la industria de la música o la religión organizada. Fue, por supuesto, su momento más candente cuando en octubre de 1992, al ser invitada especial de Saturday Night Live, rompe en pedazos una foto del papa Juan Pablo II como una protesta al abuso de menores en la Iglesia católica.

Lo más curioso, sin embargo, es que en 1999 es ordenada sacerdotisa por la disidente Iglesia Latina Tridentina, una organización religiosa independiente del catolicismo romano. La cantante participa del festival en el 2013, momento en el que sus canciones tenían cada vez más referencias espirituales, además de sobrevivir a problemas de bipolaridad e intentos de suicidio. Sus relaciones, tanto personales como públicas, nunca han sido fáciles, pero afirma que su fe en Dios es lo que la ha mantenido en pie. En agosto de 2017, un conmovedor video de 12 minutos en sus redes sociales se vuelve viral, en donde habla sobre su gran problema de soledad, especialmente al perder la custodia de su hijo de 13 años. Un año después, y tras varias décadas de declararse como cristiana, decide convertirse al islam.

No cabe duda de que, a la hora de hablar del multiinstrumentista Moby, nos quedaríamos cortos al denominarlo simplemente como un músico más de la escena electrónica. Su forma de fusionar el ambient y el tecno con el rock, el góspel o el hip hop lo hace un músico único. Es conocido también como vegetariano y defensor de los derechos de los animales, además de ser abierto en profesar su fe cristiana, aunque esta se torne confusa cuando declara que no quiere ser etiquetado como tal, ya que considera que no es necesario.

Richard Melville Hall se apoda artísticamente como Moby debido a ser descendiente directo del escritor Herman Melville, autor de Moby Dick, e hijo de una madre hippie llamada Elizabeth Hall, quien llevó a su pequeño hijo al “verano de San Francisco” en 1969. A sus 13 años entra en el mundo de la música con la banda punk Vatican Commandos, al mismo tiempo que comienza a asistir a una iglesia presbiteriana donde se convierte en un activista de su fe; pero en los años noventa, ya destacándose en la música electrónica, empieza a vivir la vida de una manera difícil de descifrar.

El ambiente de las fiestas rave lo llevó por oscuros pasajes de su vida que actualmente se pueden conocer en su libro autobiográfico Porcelain. Sus problemas con el alcohol lo llevaron en ocasiones a despertar en lugares donde no recordaba cómo llegó; tiempo después parece recuperarse de la bebida, pero no de su obsesión por el sexo, algo por lo que ha sido citado en muchas ocasiones. En medio de todo esto, reconoce a Jesús como parte de su vida y constantemente declara su fascinación por Él. A pesar de ello, lucha constantemente por no ser etiquetado dentro del cristianismo militante y fundamentalista que impera en una buena parte de Estados Unidos. Presentarse en Greenbelt en dos ocasiones es una experiencia que parece recordar con cariño y, con una posición similar a la de Bono, busca incentivar a los músicos cristianos a hacer mejor música y ser más originales. Actualmente, Moby sigue haciendo discos, pero se encuentra lejos de los escenarios; parece que salir de gira es algo que evita, incluso con cierto desprecio, para tratar de vivir una vida más tranquila sin parar de darnos muestras de su gran creatividad artística.

Ahora el festival europeo es cada vez más diverso en cuanto a los artistas que se presentan —uno de los invitados más destacados ha sido el famoso Ed Sheeran—, pero me inquieta bastante todo lo que fue este comienzo de invitar artistas de fe como los que comenzaron a subir al escenario desde los noventa. A decir verdad, estas historias tan difíciles de entender en muchos momentos nos muestran lo contradictorio y difícil que es el ser humano, nos llevan a orar por la difícil vida de muchas de estas figuras del mundo de la música, pero esa honestidad es también algo para analizar.

El punto dramático es, como decíamos en el anterior artículo, «Las estrellas del rock cristiano y la pesada carga de las apariencias», cuando hablamos directamente de músicos que pertenecen a la llamada música cristiana. Tenemos la equivocada tendencia a creer que esa felicidad que muchas veces parece proyectarse en el escenario es constante o inquebrantable, cuando realmente, en el momento de bajar de un escenario y lejos del ojo público, podrían estar llevando grandes cargas existenciales. Es ahí donde la iglesia no puede ser indiferente, ya que todos nosotros debemos mostrar compañerismo y apoyo, no convertirnos en jueces del que cae, ya que la oscuridad puede ser un difícil camino del que muchos no regresan.

Todos estos festivales de verano son momentos gratos de efervescencia, diversión, celebración y espiritualidad, pero el camino de la fe requiere ese mismo compañerismo, ya que Jesús enfatizó la amistad como parte importante del caminar en este mundo del que realmente somos extranjeros.

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