Toda nuestra sociedad, que antes se consideraba «cristiana», está cambiando rápidamente. Educadores y escritores han señalado la velocidad con que se acogen ideas nuevas sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, la legalización de la marihuana y la persecución —a menudo fomentada por el Estado— de personas que siguen las enseñanzas bíblicas; ¡enseñanzas que antes fueron un componente de las sociedades llamadas cristianas!
Y, siendo así, la gran mayoría de las iglesias denominadas cristianas, o bien aceptan estas ideas y prácticas contrarias a la Biblia, ¡o incluso enseñan algunas! Ya hay ministras lesbianas reconocidas en varias iglesias, y muchos de los llamados ministros cristianos están participando en la práctica de que varones se «casen» con otros varones.
Y, ¿qué sigue? ¿Matrimonios grupales? ¿Varios hombres «casándose» entre sí? Si hay intentos por convencernos de que los animales tienen inteligencia y sentimientos «lo mismo que nosotros», ¿acaso se convertirá el bestialismo en el siguiente «derecho civil»? Si llevamos todas esas ideas y razonamientos hasta sus últimas consecuencias, ¡la respuesta probablemente será que sí! No será posible que discriminemos a las personas que sinceramente «aman» a sus mascotas, ¿verdad?
