La película Yesterday es un filme entretenido con toques románticos, protagonizada por Himesh Patel, Lily James y Ed Sheeran, que nos lleva a cuestionarnos sobre las decisiones que debemos tomar para ser felices y el camino correcto hacia nuestra estabilidad emocional. Todo esto se centra en la idea de qué pasaría si el mundo cambiara extrañamente en unos segundos y cosas como la Coca-Cola o Harry Potter jamás hubiesen existido; mucho peor aún, si jamás hubiese existido la banda conformada por John, Paul, George y Ringo.
Extrañamente, solo un músico fracasado llamado Jack Malik recuerda su música y, al percatarse de que el mundo jamás contó con las canciones del cuarteto de Liverpool, decide hacerlas suyas, abriéndose paso hacia el éxito. Además de conmoverme al escuchar grandes temas con los que crecí, mi cabeza se planteaba algo constantemente: en una época donde la radio parece más preocupada por la imagen que por el talento, ¿hubiesen obtenido los Beatles el éxito que los convirtió en la banda más importante del mundo?
Escribir sobre ellos puede parecer un asunto trillado, así que prefiero hablar en términos personales. No pretendo ser un experto en la «Beatlemanía», pero sus canciones han sido parte de mi vida e influenciado a músicos de varias generaciones, desde artistas cristianos como Phil Keaggy, Atomic Opera o Galactic Cowboys, hasta bandas como House of Heroes o Jump5.
No es un secreto que, desde aquella accidentada entrevista en la que John Lennon afirmaba que su banda era «más famosa que Jesucristo», muchos predicadores lo consideraron digno de un anticristo. En Norteamérica, tales afirmaciones causaron que grupos religiosos quemaran sus discos en hogueras públicas. No obstante, al regresar a Liverpool, no hubo repercusiones negativas; los europeos entendieron mejor el contexto de sus palabras.
Para entender esto, miremos el trasfondo religioso del grupo: Paul y George fueron educados como católicos; Ringo y John como anglicanos. Sin embargo, Lennon tuvo una relación conflictiva con la fe. Tras la muerte de su madre, quedó bajo el rigor de su tía Mimi, quien más que un fervor real, buscaba estatus social a través de la religión. John respondía con ironía y provocación, realizando incluso dibujos blasfemos, pero nunca fue indiferente a la figura de Jesús; al contrario, siempre se sintió atraído por ella.
Cuando los Beatles se transformaron en un fenómeno masivo, Lennon notó que los jóvenes buscaban algo más allá de la religión tradicional e institucional. Tiempo después se disculpó aclarando: «No digo que seamos mejores o más grandes, ni nos comparo con Jesucristo como persona o Dios». Incluso añadió con sarcasmo: «Si hubiese dicho que la televisión era más famosa que Jesús, tal vez me hubieran apoyado».
A diferencia de los íconos de la primera era del rock and roll, cuyas letras eran banales, las canciones de The Beatles tocaban temas profundos como la soledad y los cuestionamientos humanos. «Help!» era, literalmente, un grito interior de Lennon. Esta búsqueda se incrementó con su interés por el misticismo de la India. Aunque Lennon llegó a tener ideas gnósticas, en 1980, poco antes de morir, afirmó: «La gente cree que soy antirreligioso, pero no es así. Soy una persona muy religiosa, desde luego no soy ateo».
Por su parte, George Harrison veía lo divino en todo lo que le rodeaba. Tras la separación del grupo, lanzó «My Sweet Lord», cuya letra podría confundirse con un tema góspel si no fuera por sus referencias a Krishna. Ringo Starr, por otro lado, reconoce que su fe lo ayudó a salir del mundo de las drogas y el alcohol: «Para mí, Dios está en mi vida, no me escondo de ello». Recientemente, se le ha visto interpretar «Kyrie» (Señor) junto a Steve George de Mr. Mister.
Al final de la película, una pareja de Liverpool le dice a Jack Malik: «Un mundo sin los Beatles es un mundo infinitamente peor». Yo me hago una pregunta aún más personal: ¿Podría vivir en un mundo sin Jesús?
Muchos buscan en las estrellas de rock a una especie de mesías, desde Elvis hasta Michael Jackson. Sin embargo, la fe cristiana nos habla de un camino más seguro: el puente hacia la vida eterna a través del sacrificio de Jesús. Tras la separación de la banda, Lennon compuso «Imagine», un anhelo de paz que, sin embargo, dejaba ver un corazón reticente al decir «imagina que no hay cielo». El problema es que el ser humano suele buscar la paz ausente de su Dador. Como afirmó San Francisco de Asís: «Nos hiciste, Señor, para Ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti».
La fe no se trata de popularidad o aceptación social, sino del cambio personal que produce encontrarse con Jesús. El cristianismo es, como cantaban los Beatles en Let It Be, ese «largo y duro camino que lleva a tu puerta» (The Long and Winding Road); una decisión de seguir a Cristo con la convicción de que «el que persevere hasta el fin, este será salvo».
