Se trata de un espejo que, a través de un sensor infrarrojo proyectado a la frente del paciente, podemos tomar nuestra temperatura y ver en el reflejo los resultados obtenidos.
Dicho artefacto permite satisfacer nuestra necesidad de vernos a diario, mientras nos mantiene al tanto de nuestra salud.
Aunque está un poco lejos de muchas billeteras debido a su alto costo: $1.100 dólares americanos.
Pero claro, no faltará el millonario excéntrico que quiera hacerse con este ingenioso invento.
