A pesar de los cambios de formación, Logos mantuvo una coherencia ideológica y sonora inquebrantable. El retorno con “La industria del poder” no fue solo musical; fue una declaración de principios que fusionó la agresividad del heavy metal tradicional con una lírica de profunda introspección espiritual y crítica social. Temas como “Como relámpago en la oscuridad” trascendieron el nicho religioso para ser coreados por miles de metaleros que, aunque ajenos al mensaje de fe, respetaban la calidad artística y la honestidad de la propuesta.
Ese respeto se cimentó en la figura de Beto Zamarbide, una de las voces más icónicas y crudas del rock argentino. Con la nueva base rítmica de Scasso y Ponce, la banda demostró una madurez que les permitió celebrar dos décadas de trayectoria con un sonido más robusto y una nueva producción que reafirmó su estatus como pilares esenciales, logrando que el “metal cristiano” ganara un lugar de peso en la historia del rock latinoamericano por mérito propio.
Beto Zamarbide, Miguel Roldán y Adrián Cenci, vocalista, guitarra y batería respectivamente, comienzan después de duras vivencias el camino del cristianismo, reflejo de ello es el álbum “El fin de los inicios” del 86, por ese tiempo la relación entre los demás miembros de la banda era muy complicada lo que culminó en ruptura.
Pero para 1993 aparecen renovados bajo el nombre de logos y con el álbum “La industria del poder” con temas que se convierten en himnos del metal latinoamericano como “Ven a la eternidad” y “Como relámpago en la oscuridad”.
Actualmente, el bajista Walter Scasso y el baterista Marcelo Ponce se suman a la formación de la banda y están preparando una nueva producción que dicen saldrá a la luz con el vigésimo año de vida de la banda.
Letras inteligentes, sonidos heavy clásicos y el reflejo de la salvación en Cristo de sus integrantes, esto es, logos.
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