Hablar de Stryper, los chicos de las rayas amarillas y negras, es nombrar a la banda de rock cristiano más importante de todos los tiempos, a pesar de que las declaraciones actuales de su vocalista, Michael Sweet, afirmen que no le agrada la etiqueta. Ellos son la referencia indiscutible de quienes lideraron el movimiento del glam metal en los años 80.
Una de las palabras que define al rock desde su concepción es la provocación, y uno de los géneros que apela a ella de forma más directa es, sin duda, el glam rock. Esta provocación en el plano artístico siempre ha levantado cejas, más aún cuando se traslada al terreno del rock cristiano; en ningún otro lugar podríamos esperar un resultado más chocante.
Es difícil definir el glam como un género musical propiamente dicho, ya que más que una particularidad sonora, conlleva un valor agregado de maquillaje, teatralidad, ciencia ficción y espectáculo, generalmente asociado a un estilo de rock n’ roll alegre y fiestero. Dentro de sus pioneros encontramos a David Bowie, Slade, T. Rex y The New York Dolls, pero también ha permeado a artistas tan diversos como Elton John, ABBA, Prince, Duran Duran e incluso a estrellas pop actuales como Lady Gaga.
Los orígenes del glam se remontan a la primera etapa del rock n’ roll, recordando al gran Little Richard, cuyos brillantes atuendos y sombras de ojos desafiaban a la sociedad tradicional. Otros señalan la etapa del Sgt. Pepper’s de los Beatles, a los Rolling Stones en ciertas épocas, e incluso al bubblegum pop. En cuanto al llamado glam metal, hair metal o pop metal, sus mayores referentes son Van Halen, Poison y el Bon Jovi de la primera etapa.
Pese a lo que muchos puedan creer, el glam ha sido un referente de peso en la música cristiana. Jean Funes, músico hondureño de proyectos como Código Eterno y Sound of Eternity, opina:
«Pienso que era utilizar un recurso que estaba de moda para ir acorde con esa generación, como hizo Stryper. El mensaje era claro y sus estilos de vida eran diferentes. Así como hoy usan barbas hipster, en los 80 el pelo, el spandex y el maquillaje marcaban la pauta».
Carlos Labandera, de los uruguayos Migdal, comparte una visión similar:
«Nosotros existimos gracias a Stryper. Aunque no usamos maquillaje por una cuestión de estrategia para no cerrar puertas al mensaje, no puedo decir que esté mal cuando la banda que más influyó en mi vida espiritual lo hacía. Al final, todo depende de ese delgado hilo llamado sinceridad entre el músico y Dios».
Klauss Schulzze, desde Chile con su tributo a Stryper (Soldiers), añade:
«Ser parte de una escena musical requiere estos elementos para evangelizar en ambientes hostiles, como antros y bares, donde ese público jamás iría a un evento cristiano masivo».
Es un debate eterno encontrar a la primera agrupación cristiana de glam rock, pero Amaziah destaca como pionera. Estos británicos emergieron a finales de los 70 con una imagen de rock stars muy cuidada y un sonido que iba desde el pop rock hasta el progresivo. Su disco Straight Talker es hoy una pieza de colección.
Otros referentes tempranos fueron Barnabas, con su mezcla de new wave y hard rock, y la misteriosa banda Nutron, liderada por Lance Power, cuyo álbum Just Visiting (1982) es una joya del rock melódico espacial.
La historia de Stryken es una leyenda aparte. Acusados a menudo de ser clones de Stryper, ellos sostienen que estaban activos mucho antes. Son recordados por interrumpir un concierto de Mötley Crüe vistiendo armaduras de «soldados espirituales» y portando una cruz gigante, lo que terminó en arresto policial. Curiosamente, su guitarrista Stephen Streiker renegó años después del género, afirmando que el «rock cristiano» es una contradicción.
Poco después, se desató una ola de grupos fundamentales: Messiah Prophet, Bloodgood, Whitecross, Angelica (Rob Rock), Barren Cross, Shout, Joshua y Rage of Angels (de donde saldrían miembros para la banda secular Steelheart).
Tras los pasos de Stryper llegó Guardian. En sus inicios usaban trajes espaciales y, tras varios cambios de formación, alcanzaron su punto álgido con el virtuoso Tony Palacios y el cantante Jamie Rowe. Guardian se ganó el corazón del público latino gracias a sus icónicos discos en español.
En los 90, el hard rock resistió al embate del grunge gracias a las carreras en solitario de Michael Sweet y bandas como King James. También destaca Ken Tamplin, quien junto a Lanny Cordola formó Magdallan. Cordola, por cierto, es un músico cuya creatividad lo llevó a colaborar con KISS y a explorar géneros como el jazz y el ambient.
El fenómeno del glam y el shock rock también ha visto conversiones impactantes. Alice Cooper comenzó a incluir mensajes espirituales en los 90 con The Last Temptation. Blackie Lawless (W.A.S.P.) regresó a su fe cristiana, reflejándola en sus letras recientes, al igual que C.C. DeVille (Poison) y la controvertida Nina Hagen.
Incluso leyendas del punk como Jerry Only y Doyle Wolfgang von Frankenstein (Misfits) se convirtieron y formaron Kryst the Conqueror junto a Jeff Scott Soto. Jimmy Brown, líder de Deliverance, mostró su amor por el glam clásico en proyectos como Jupiter VI.
En el mercado latino, destacan bandas como la chilena Arcángel, los mexicanos de Puño de Hierro, y los argentinos Heaven y L.A.S.O. En Colombia, el sonido de Medellín con Melissa y Urim, y más recientemente David León, mantiene la llama encendida.
Hoy en día, el glam y el hair metal viven un reencuentro con el público. Bandas como Romeo Riot, Chaotic Resemblance y los japoneses Imari Tones rescatan el género para una nueva generación.
Conclusión: No podemos juzgar un libro por su portada. La imagen provocadora de una banda glam puede ser parte de un espectáculo, pero también un vehículo para un mensaje de esperanza. El rock n’ roll siempre ha sido antisistema, y quizás, en este mundo, no haya mensaje más radical y revolucionario que el de Jesús.
