Podemos observar en este capítulo,
I. Nuestra libertad de la ley nos urge además como argumento para presionar sobre nuestra santificación, ROM. 7:1-6.
II. La excelencia y utilidad de la ley fue afirmada y probada por la propia experiencia del apóstol, no obstante, ROM. 7:7-14.
III. Una descripción del conflicto entre la gracia y la corrupción en el corazón, ROM. 7:14-25.
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