Este libro es la revelación de Jesucristo; toda la Biblia lo es, porque toda revelación viene por medio de Cristo y todo se relaciona con Él.
Su tema principal es exponer los propósitos de Dios acerca de los asuntos de la Iglesia y de las naciones según se relacionan con ella, y del fin del mundo.
Todo esto ocurrirá con toda seguridad y empezarán a suceder dentro de muy poco tiempo.
Aunque Cristo mismo es Dios y tiene luz y vida en sí, sin embargo, como Mediador entre Dios y el hombre, recibe instrucciones del Padre.
A Él debemos el conocimiento de lo que tenemos que esperar de Dios y de lo que Él espera de nosotros.
El tema de esta revelación eran las cosas que deben suceder pronto.
Se pronuncia una bendición para todos los que leen o escuchan las palabras de esta profecía.
Buena ocupación tienen los que investigan la Biblia.
No basta con leer y oír, pero debemos mantener en nuestra memoria, en nuestra mente, en nuestros afectos y en la práctica, las cosas que están escritas y seremos bendecidos en la obra.
Aun los misterios y las dificultades de este libro están unidos con revelaciones de Dios, adecuadas para imprimir en la mente un temor reverente y para purificar el alma del lector, aunque puede que este no discierna el significado profético.
Ninguna parte de la Escritura expone más plenamente el evangelio y advierte mejor contra el mal del pecado.
