El mundo a nuestro alrededor ejerce una fuerza y una influencia sobre nuestro comportamiento y nuestros puntos de vista.
Intenta moldearnos a su estilo y forma de ser.
Lo más grave es cuando ni siquiera nos damos cuenta de que hemos sido influenciados de manera CONTRARIA a la VOLUNTAD DIVINA.
Lo triste es que aun en la Iglesia, la influencia del mundo es evidente al ojo espiritual.
El espíritu del mundo es tan sutil que no podemos a simple vista discernirlo que proviene del Espíritu de Dios y lo que es de la mente carnal o del mundo.
La mente carnal no renovada, es la forma de pensar que NO ESTÁ DE ACUERDO con la mente de Cristo.
Pues el hombre natural o el cristiano inmaduro, no discierne las cosas del Espíritu, pues se han de discernir espiritualmente.
