El estreno de la película Tolkien (2019) se convierte en una significativa entrega en la cual se intenta explorar no solo la juventud, sino también el corazón del mejor escritor de historias fantásticas del siglo XX, cuyo legado ha llegado incluso a la esencia del rock and roll.
Presenciar la guerra es una experiencia que suele dejar secuelas de estrés postraumático. J.R.R. Tolkien no fue inmune a ellas tras la sangrienta batalla del Somme y las plasmó significativamente en uno de sus personajes más queridos: el pequeño hobbit Frodo Bolsón, quien no regresaría a la Comarca siendo el mismo después de su enfrentamiento con el Señor Oscuro.
Las obras de la Tierra Media van más allá de lo épico; son el reflejo de la visión de un autor que vio morir a sus mejores amigos en la Primera Guerra Mundial. Tolkien auguraba que el medio ambiente se vería amenazado por el avance tecnológico, pero su narrativa estaba cargada de figuras simbólicas basadas en su profunda fe católica. Ante la pregunta de Camilla Unwin sobre el propósito de la vida, su respuesta fue radical: «El principal propósito es crecer en el conocimiento de Dios y ser movidos por Él para alabar y dar gracias».
El sistema moral de Calabozos y Dragones
La influencia de Tolkien traspasó diversas formas de entretenimiento. A diferencia de lo que muchos fundamentalistas pensaron en los ochenta, juegos de rol como Calabozos y Dragones fueron creados por un creyente: Gary Gygax. Él diseñó un sistema de «alineamiento» moral para desarrollar la imaginación, no para promover el ocultismo. Antes de su muerte en 2004, Gygax dejó una carta emotiva: «Solo soy un ser humano más que finalmente ha encontrado a Jesucristo».
En lo profundo de la Tierra Media
En el Silmarillion, la creación surge de Eru Ilúvatar, el ser supremo. La llegada de Morgoth y su sucesor Sauron representan la caída del hombre y la degradación por el deseo de poder, personificada también en la miseria de Gollum. Aquí la historia toma un aire mesiánico a través de los sacrificios de Gandalf, Aragón y el mismo Frodo, cuyo camino con el peso del anillo recuerda inevitablemente al Calvario. Al final de El retorno del rey, vemos en Aragón el cumplimiento de una tierra gobernada por la paz y, en la partida de Bilbo hacia las Tierras Imperecederas, nuestro profundo anhelo de eternidad.
Los Inklings y el renacimiento de C.S. Lewis
Tolkien formó en Oxford el club literario Inklings, donde destacó su amigo C.S. Lewis. Aunque Lewis se proclamaba agnóstico, la influencia de Tolkien fue clave para su conversión, aunque Lewis abrazó el anglicanismo. Mientras Tolkien escribía a un ritmo lento, Lewis alcanzó popularidad comercial con las Crónicas de Narnia. Como él mismo afirmó: «Toda la historia de Narnia es sobre Cristo», representada en el león Aslan, cuya muerte y victoriosa resurrección son la médula de la saga.
La influencia del rock: de Narnia al Power Metal
La huella de estos autores en la música es inmensa. En los setenta, la banda británica de art rock Narnia creó el exquisito disco Aslan Is Not a Tame Lion (1974). Más tarde, en Tennessee, Glass Hammer deslumbró con rock sinfónico basado en Aragón y la trilogía cósmica de Lewis.
En Suecia, la banda de metal Narnia (liderada por Christian Liljegren) se convirtió en un referente con discos como The Awakening y Long Live the King, manteniendo al gran león en sus portadas como símbolo de victoria. Incluso en el ámbito secular, la influencia es clara: desde las referencias de Iron Maiden a Lewis hasta los temas de Led Zeppelin basados en Tolkien.
Añorando volver a casa
Estas historias nos invitan a enfocarnos en lo que espera más allá del sol. Como dijo Lewis: «¡Aspiren al Cielo y obtendrán la tierra por añadidura!». En medio de la fantasía existe una realidad tangible: el anhelo de que nuestros dolores se vean pequeños cuando estemos delante del León de Judá, viendo a Cristo ya no como un mártir, sino en todo su esplendor y gloria.
