… Viendo cómo los brazos de un Padre amoroso están siempre dispuestos a perdonarnos a pesar del oscuro pasado; pero no podemos decir que todas las historias son iguales.
Mylon LeFevre, músico sureño amante de las motocicletas, comenzó cantando y tocando la guitarra con su familia: el popular grupo de góspel The LeFevres. Posteriormente, buscaría labrarse una carrera en solitario, la cual daría a luz al disco New Found Joy en 1964. A la edad de 17 años, mientras prestaba el servicio militar, compuso el tema “Without Him”. En una presentación familiar en Carolina del Sur, un popular cantante norteamericano que asistió esa noche quedó realmente conmovido por la canción y buscó a Mylon al finalizar el concierto. Ese hombre no era otro que Elvis Presley.
El Rey del Rock n’ Roll llegó a un acuerdo para grabar la canción en uno de sus recurrentes discos de música espiritual. Como era de esperarse, el tema se volvió tan popular que muchos otros artistas lo grabaron; las regalías le permitieron a Mylon comprar el primero de muchos autos deportivos.
Sin embargo, Mylon LeFevre no se encontraba satisfecho y quería probar una música más popular para cantar acerca de Jesús. Su imagen comenzó a inclinarse hacia la del típico cantante rebelde del rock and roll. Cerrando la década de los sesenta, llega el disco We Believe, uno de los pioneros del llamado «Jesús Rock», que incluía una versión rockera del clásico “Gospel Ship”.
A partir de los setenta, comenzó un nuevo territorio en su carrera al firmar con Columbia Records con su recién formada agrupación: Holy Smoke Doo Dah Band. Esto trajo éxito comercial, pero también graves problemas internos. Mylon ya no estaba idealizado para seguir identificado como cantante cristiano, a pesar de que seguía introduciendo canciones góspel constantemente. Para ser justos, sus discos de aquellos años fueron geniales, fusionando rock, blues y, en ocasiones, funk. Uno de ellos es la producción a dúo con el británico Alvin Lee (Ten Years After), que contó con colaboraciones de George Harrison y Ron Wood (Rolling Stones).
En este punto, el estilo de vida del rocks tar estaba a la orden del día. La carretera, las drogas y las groupies eran su rutina; sus colaboraciones con leyendas como Elton John o The Who solo incrementaron los excesos. La presión de las disqueras por sacar discos de nivel progresivo le pasó factura, llevándolo al abuso de sustancias para lidiar con el estrés. Todo culminó en una sobredosis que estuvo a punto de costarle la vida, tras la cual entró en rehabilitación. Esta etapa cerró en 1980 con la producción de nombre significativo: Rock ‘N Roll Resurrection.
Ese mismo año asistió a un concierto del grupo de rock cristiano 2nd Chapter of Acts. Al ver la imagen hippie del trío y al melenudo Matthew Ward, posiblemente recordó la visión que alguna vez tuvo para su propia carrera. Mylon decidió quedarse hasta el final para, después de mucho tiempo, recibir a Jesús como su Salvador. Desde aquel día, no volvió a probar las drogas.
Esto trajo cambios radicales, como abandonar el mundo de la música comercial. Mylon fue a juicio para romper sus contratos vigentes, renunciando voluntariamente a las regalías de sus discos anteriores. Así formó el proyecto Mylon and Broken Heart, con una línea de rock melódico cercana a bandas como Petra o WhiteHeart. Precisamente, estando de gira con esta última en 1989, sufrió un ataque al corazón; ignorando el consejo médico de descansar, decidió terminar sus presentaciones.
En los noventa, tras la disolución de su banda, regresó como solista con una música más personal y de adoración, presentándose más como un predicador que como el glamoroso rockstar de antaño:
«Hasta hace unos años yo era un músico cristiano que predicaba un poco, adoraba un poco y rockeaba mucho… Pero me he convertido en un predicador y maestro, y adorar a Dios se ha convertido en mi estilo de vida».
A decir verdad, una parte de su historia actual resulta compleja, pues Mylon ha estado muy influenciado por el movimiento carismático y la llamada «teología de la prosperidad». Sin embargo, no se puede desconocer que desde 1980 ha sido un entusiasta incansable de que otros conozcan a Jesús.
Lo más inquietante de su historia es que, a pesar de haber crecido como músico cristiano e incluir temas de fe en sus discos seculares, fue solo después de años de excesos que reconoció realmente a Jesús como Salvador. Muchos de nosotros asistimos regularmente a congregaciones o estudios bíblicos, pero es posible que aún necesitemos rendirnos ante Su presencia para conocerle como realmente es.
En la Biblia encontramos a Job, cuya prueba de fe es de las más difíciles de entender. Cuando Dios se le presenta en Su poder, Job solo puede decir:
«Yo reconozco que todo lo puedes y que no hay pensamiento que te sea oculto… De oídas te conocía, más ahora mis ojos te ven». (Job 42)
Conocer a Dios en toda su esencia debe ser el gran anhelo de nuestro corazón. No es el haber sido educados en una iglesia, ni identificarse con una etiqueta musical lo que nos permite llegar a Él; es el momento en el que reconocemos nuestra naturaleza y permitimos el gobierno de Cristo en nuestra vida lo que realmente nos lleva a «cenar con Él», como nos invita el libro de Apocalipsis 3:20.
