ABBA: El día en que murió la alegría

Abba, una banda famosa por su música alegre, llega al final de su carrera artística produciendo canciones totalmente opuestas. Vea aquí porque...

Los años 70 fueron la década de las grandes bandas de rock ‘n’ roll. Agrupaciones como Black Sabbath, Led Zeppelin, Queen, Elton John o Slade, entre muchas otras, le dieron el estatus indiscutible al género musical como el más importante del siglo XX.

A finales de esa década llega, posiblemente, la banda más reconocida de Suecia, conformada por dos parejas cuyas iniciales formarían una palabra que incluso muchas generaciones actuales reconocen al escuchar: ABBA. Una agrupación conformada por los músicos Benny Andersson, Björn Ulvaeus y las armoniosas voces de las cantantes Agnetha y Anni-Frid.

Su sonido soft rock, bubblegum pop y música disco, sus pegajosas melodías y sus cuidadosas producciones los convirtieron, con mucho esfuerzo, en uno de los grupos más importantes, incluso fuera de Europa; sus canciones se grabaron en varios idiomas, incluyendo el español.

Pero no solo fueron reconocidos por su calidad musical; las letras de sus canciones en su mejor época se destacaron por su gran optimismo y alegría, características que identificarían a la banda y que, evidentemente, sabían contagiar a sus oyentes. A diferencia de bandas como Black Sabbath, que mostraban el lado oscuro de la vida, o las abrumadoras presentaciones de Alice Cooper, ABBA mostraba un punto de vista más alegre y descomplicado.

Sin embargo, la magia de ABBA no duraría para siempre. La pareja que conformaban Agnetha y Björn se divorció en 1979 (meses después del nacimiento de su segundo hijo); curiosamente, para ese tiempo Benny y Frida se casarían discretamente, para finalmente también separarse en 1981.

Aunque siempre se esforzaron por mantener la vida personal ajena a sus carreras profesionales, estar unidos era cada vez más difícil para la agrupación; la convivencia se hizo complicada y eso se evidenció también en su música. No solo el divorcio era motivo de tristeza; para la cantante Frida significó un duro golpe conocer finalmente a su padre después de muchos años: el sargento alemán Alfred Haase. Esto dejó una huella difícil de asimilar en su vida, a pesar de que intentó desarrollar una carrera como solista tras la disolución del grupo.

Su último trabajo, The Visitors, ya para principios de los 80, reflejaba un cambio que muchos de sus fans no lograron entender; incluso su misteriosa portada parecía no encajar con la imagen que sus oyentes tenían de ellos. Esto los llevó a una caída en las ventas. Sus letras mostraban un dramático cambio respecto a su mensaje positivo de antaño, abordando temas sociales y políticos, además del dolor de las relaciones rotas. Este sería su último momento como banda en los estudios de grabación.

Las secuelas de la mala relación han causado momentos tensos incluso años después. ¡Durante el estreno de la película Mamá Mía!, en 2008, basada en las canciones del grupo, se dice que la cantante Agnetha evitó el contacto con sus excompañeros.

Dios no nos promete una vida de total felicidad; los momentos de crisis son parte del aprendizaje, ya que es en el desierto donde la verdadera dependencia con Dios Padre es probada. Pero, al enviar a su hijo Jesús al mundo, nos abriría paso a la esperanza. Como diría el Nazareno en Juan 16:33: «Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo».

Los días difíciles estarán siempre en nuestras vidas mientras caminemos por esta tierra, pero Cristo nos invita hoy a no caminar solos en

Mateo 11:29
Lleva mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;


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