Desde hace cierto tiempo, vengo observando algunos vídeos relacionados con la iglesia de origen australiano Hillsong y todo su movimiento juvenil de alabanza y adoración, que se ha extendido por el mundo entero.
Hilaron y todas sus subdivisiones musicales, que van desde la banda de rock pop Hilaron Unite, Hilaron Young, Hilaron Kips a otras propuestas, han liderado en los últimos años todo un nuevo despertar llamado modern worship, que ya en artículos anteriores debatió si realmente debería denominarse como moderno.
Otras agrupaciones en la misma línea soft rock (mayormente influenciadas por el sonido europeo de bandas como Coldplay y U2) se han convertido en favoritos del gusto de la actual generación, agrupaciones como Planet Shakers, Jesus Culture, David Crowder Band y, en el gusto hispano, Esperanza de Vida de España e incluso Su Presencia de Colombia.
Hace poco me tomé el tiempo de observar mucho de la puesta en escena, especialmente de Hilaron Unite, donde no es solo la música lo que parece imperar, sino toda una parafernalia de luces, puesta en escena y los últimos avances tecnológicos y visuales, en el que se acompañan elementos muy abstractos, que, guardando distancias, me recordaron momentos de los videoclips de grandes bandas como Pink Floyd, por ejemplo.
Lo cual viene generando, al igual que el entusiasmo de la juventud actual, muchas controversias, donde se debate no solo si realmente existe una verdadera adoración al buen Señor de parte de estos movimientos, sino que me he topado con toda una serie de artículos que afirman que detrás de estos grupos se esconden malévolos intereses conspirativos de grupos iluminati o como se quiera denominar el Nuevo Orden Mundial.
Este riguroso plan, bien elaborado por cierto, para desviar a la actual juventud de la cristiandad, pretende, según los conspiradores, lavar el cerebro a las masas a través de simbologías en los conciertos y, como ya lo mencionaba, de sus creativos videos.
La representación teatral de la crucifixión de Jesús en Hilaron London en el 2016, donde supuestamente se celebra un ritual bordeó,, ayudó a afianzar dichas acusaciones.
Ni que decir cuando en unas coreografías, hace unos años, de manera breve un grupo de danza contemporánea interpretó el famoso Gangnam Style, según los detractores, un baile abiertamente satánico. ¿Diabólico por lo ridículo de sus movimientos?
Dejando atrás la veracidad de muchas teorías conspiratorias, todo esto se debe al fundamentalismo, cuya procedencia ya hemos explicado en el artículo “Fundamentalismos Rock”, donde algunos sectores evangélicos parecen oponerse a toda evolución moderna al punto de satanizar todo.
Si miramos incluso la historia, desde los tiempos de la Reforma y tiempos de despertar espiritual, siempre la renovación musical de los himnos ha venido acompañada de una fuerte controversia, que va desde la censura de ciertos instrumentos musicales hasta acusar a formas de arte como la poesía de ser diversiones “mundanas” y no aptas para expresarse dentro de una congregación religiosa, cosa que nadie se atrevería a decir en la actualidad.
Todo este movimiento desarrollado en los últimos años, con toda la tecnología actual, es la forma en que se le habla a la juventud de hoy acerca del mensaje de las buenas nuevas, adaptando un mensaje de miles de años a una generación que se mueve mucho dentro de lo visual y las formas musicales de vanguardia.
No obstante, dejando de lado la censura a la que se ven expuestas estas agrupaciones musicales, vale la pena tratar de encontrar una balanza sobre todo esto.
Muchos músicos actuales declaran que la actual escena góspel se ha convertido en una burbuja donde solo caben en sus discografías o eventos bandas que tengan una línea similar a Hilaron y compañía, lo cual no solo opaca la creatividad artística de otras propuestas musicales, sino que incluso proponen que, dependiendo de la cultura del país en que se vive, los músicos cristianos deberían mirar un poco hacia sus raíces musicales.
Las preguntas que llueven son muchas; después de todo, ¿están todas las iglesias actuales llamadas a imitar a estas bandas, con todo y lo que conlleva su puesta en escena? ¿Al hacer esto hablamos de un avivamiento espiritual o simplemente de adoptar este movimiento al punto de convertirse en una moda? ¿Se debería dar demasiado énfasis a la puesta en escena, olvidando una parte esencial en el culto cristiano como lo es la exposición de la palabra?
También está de paso decir que no debería desecharse toda una colección de himnos bellísimos, enriquecidos con mucha teología bíblica que hemos heredado por siglos,ya ya que siempre serán una valiosa herencia espiritual.
Considero que esta línea de músicos, en su mayoría, ha traído una alternativa fresca e interesante, pero cuya finalidad debe estar en retar a que las congregaciones busquen la creatividad para expresar de manera diversa el amor hacia un Dios salvador y amoroso, quien es además el dador de dicha creatividad. Música
Lo más relevante, sin embargo, debería ser el encontrar el equilibrio entre la música sin dejar de lado la enseñanza de la palabra, la cual es el alimento fundamental en la vida del creyente, al igual que recordar que, más que nada, la música de adoración es parte de la expresión de vida del corazón de una persona agradecida con Dios.
“Envía avivamiento, empieza por mí”
Send Revival.
Matt Remain
