Ya que tenía solo cinco años, no entendía por qué el niño no entraba en el arenero y jugaba conmigo. Me tomé mi cubeta, recogí toda la arena que pude y la puse en sus piernas. Después agarré unos juguetes y también los puse en sus piernas.
Mi mamá corrió hacia mí y dijo: “¿Lucas, por qué hiciste eso?”
La miré y le dije: “Él no podía jugar en el arenero conmigo, así que le traje arena. Ahora podemos jugar juntos en la arena”.
Espero vivir solamente una vida. Entonces, si hay algo de bondad que pueda mostrar, o algo bueno que pueda hacer por alguien, déjenme llevarlo al cabo ahora, sin demora ni descuido, ya que no volveré a pasar por aquí.
William Penn
Gálatas 5:22-23
Más el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
