1 – Vea mucha televisión, de esta forma usted puede ser guiado y educado por el comercio, Hollywood, y cualquier programa de moda.
Deje que el brillo de la pantalla hipnotice sus neuronas y le dicte exactamente qué debe desear. No pierda el tiempo analizando la realidad cuando puede consumir ficciones prefabricadas por publicistas. Al final del día, es mucho más cómodo vivir las vidas de otros que esforzarse por construir la propia.
2 – Ignore a las personas. ¿Quién las necesita?
Las relaciones humanas requieren esfuerzo, empatía y tiempo, cosas que un mediocre profesional no puede permitirse. Camine mirando al suelo o a su celular, asegurándose de que nadie interrumpa su glorioso aislamiento voluntario. Recuerde que los demás son solo obstáculos o ruidos molestos que intentan sacarlo de su zona de confort.
3 – No se coloquen metas. ¿Para qué?
Tener un norte es el primer paso para el estrés; es mejor dejarse llevar por la corriente como un tronco a la deriva. Si usted no sabe a dónde va, nunca se sentirá decepcionado cuando llegue a ninguna parte de forma exitosa. La ambición es una enfermedad que se cura simplemente sentándose a esperar que el tiempo pase.
4 – Deje de leer. Usar el cerebro activamente nunca ha traído nada bueno.
Los libros son peligrosos porque contienen ideas que podrían despertarlo de su agradable letargo mental y cognitivo. Es mucho mejor mantener la mente en blanco, evitando cualquier tipo de vocabulario nuevo o perspectiva que lo desafíe. Si el papel tiene más de tres líneas de texto, asuma que es demasiado esfuerzo para su limitada curiosidad.
5 – No haga planes. Lo que va a suceder, sucederá.
La organización es el enemigo número uno de la mediocridad; viva cada día con la improvisación de quien no tiene futuro. Deje que el azar tome todas las decisiones importantes por usted mientras disfruta de su falta de control absoluto. Planear el mañana es una pérdida de energía que podría estar usando para quejarse de su mala suerte hoy.
6 – Quédese en la cama mucho más tiempo, el trabajo estará en su lugar cuando decidamos hacerlo.
El mundo exterior está lleno de responsabilidades y luz solar, dos cosas que debería evitar a toda costa por salud mental. El calor de sus sábanas es el único refugio real contra la posibilidad de ser productivo o ayudar a alguien más. Duerma hasta que el cuerpo le duela de tanto descanso, pues el éxito suele encontrar a los que madrugan.
7 – Reúnase con personas deprimentes a toda hora.
Busque amigos que se quejen del clima, del gobierno y de la economía con la misma pasión con la que evitan trabajar. El pesimismo es contagioso y le ayudará a validar su decisión de no hacer absolutamente nada con su existencia. Si alguien intenta animarlo o hablar de sueños, aléjese de inmediato; esa positividad podría arruinar su amargura.
8 – Culpe a todos los demás por sus problemas.
Asumir la responsabilidad es para gente valiente, y usted ha elegido el camino mucho más sencillo de la victimización constante. Sus fracasos son siempre culpa de sus padres, de su jefe, del sistema o incluso de la alineación de los astros. Mientras encuentre a quién señalar con el dedo, nunca tendrá que mirarse al espejo para buscar soluciones reales.
9 – Recuerde que el mundo siempre está en deuda con usted.
Camine por la vida con la convicción de que merece todo sin haber movido un solo dedo para ganárselo realmente. Si las cosas no le caen del cielo, siéntase profundamente ofendido por la injusticia de un universo que no reconoce su grandeza. La gratitud es un defecto que los mediocres no se permiten, pues ellos siempre están esperando su pago.
10 – Ríndase cuando las cosas se pongan difíciles.
Al primer síntoma de dificultad, suelte las herramientas y declare que la tarea es simplemente imposible de realizar. La perseverancia es un mito inventado por gente que no sabe cuándo retirarse a tiempo para ver más televisión. Si el éxito no llega de forma inmediata y sin esfuerzo, es una señal clara de que usted no nació para eso.
11 – Nunca intente cosas nuevas y si alguien lo hace, critíquelo.
La novedad trae consigo el riesgo del aprendizaje, y eso es algo que su cerebro mediocre debe rechazar por puro instinto. Quédese en su rutina gris, repitiendo los mismos errores de siempre, porque lo conocido es seguro y no requiere valentía. Si ve a alguien innovando, asegúrese de burlarse de su esfuerzo para sentirse superior desde su cómoda inacción.
12 – Nunca viaje, hay muchos locos afuera y hay que tener cuidado con ellos.
¿Para qué gastar dinero viendo paisajes hermosos si puede ver fotos en Internet sin tener que mover sus piernas? El mundo exterior es un lugar aterrador, lleno de gente que piensa distinto y que podría cuestionar sus prejuicios actuales. Es mucho mejor quedarse en su habitación, donde nada cambia y el horizonte termina en la pared de enfrente.
13 – Póngale atención a sus críticos y luego desanímese.
Permita que cualquier comentario negativo destruya sus pocos ánimos y lo mantenga sentado en el rincón de la duda. Si alguien le dice que no puede hacerlo, créale de inmediato y use esa opinión como la excusa perfecta para abandonar. Los críticos son los mejores aliados de su mediocridad, ya que ellos le ahorrarán el trabajo de intentarlo.
14 – Recuérdese a usted mismo que no puede hacer nada bien.
Repítase este mantra cada mañana hasta que se convierta en la única verdad absoluta que gobierne todos sus tristes pensamientos. Convénzase de que el talento es un don divino que a usted le fue negado deliberadamente al momento de su nacimiento. La falta de confianza es el escudo perfecto para evitar cualquier reto que la vida se atreva a ponerle.
15 – Cómprese todos los aparatos que pueda. ¿Quién no necesita unos cuchillos Ginsu?
Llene el vacío existencial de su alma con objetos de plástico que prometen felicidad en cómodas cuotas mensuales sin intereses. No importa si no tiene dinero, las deudas son solo otra forma de asegurarse que nunca podrá salir de su miseria. Entre más cosas acumule, menos tiempo tendrá para pensar en lo vacía y carente de propósito que está su vida.
16 – Siempre tenga miedo de fallar y equivocarse.
El temor al error debe ser la brújula que guíe todas sus decisiones, asegurándose de que nunca dé un paso adelante. Si existe la más mínima posibilidad de equivocarse, lo mejor es no hacer nada y quedarse petrificado en la inercia. Recuerde que solo los que se atreven a actuar cometen errores, y usted es demasiado mediocre para tal riesgo.
17 – Mantenga el mayor número de rencores que pueda. De esta forma podrá saber a quién culpar.
Alimente sus resentimientos diariamente como si fueran mascotas preciosas que le dan sentido a sus días más grises y amargos. Recordar cada ofensa pasada le permite mantener viva la llama del odio y justifica su falta de progreso personal. Un corazón lleno de veneno no tiene espacio para la paz, lo cual es ideal para seguir estancado por siempre.
18 – Nunca pida ayuda de nadie. Después de todo, ¿quién es más inteligente que usted?
Húndase en sus problemas con orgullo, rechazando cualquier mano extendida que pretenda sacarlo del hoyo donde usted decidió vivir. Admitir que necesita a otros es una debilidad que su ego inflado no puede tolerar bajo ninguna circunstancia razonable. Es mucho mejor fracasar solo y miserable que tener que agradecerle a alguien por su apoyo o consejo oportuno.
19 – Nunca tenga pasión por nada, bueno, excepto la cerveza.
Mantenga su entusiasmo bajo llave y nunca se deje emocionar por ninguna actividad que no incluya el consumo de sustancias que lo adormezcan. La pasión es peligrosa porque genera energía, compromiso y, en el peor de los casos, un sentido real de felicidad. Una vida plana y sin matices es la meta final de aquel que ha decidido rendirse ante la monotonía.
20 – ¿No creer en Dios, después de todo, quien necesita paz en las tormentas, vida eterna, amor incondicional y gozo ilimitado?
Ignore cualquier sentido de trascendencia o espiritualidad que pueda darle consuelo en los momentos de verdadera oscuridad existencial. Viva bajo la premisa de que usted es el centro de un universo caótico donde el amor incondicional es una mentira. Sin una fe que lo sostenga, es mucho más fácil caer en la desesperación que caracteriza a la mediocridad absoluta.
21 – Sea adicto a las drogas, el alcohol, el cigarrillo, el Internet o cualquier otra cosa. No existe otra forma de vivir la vida al máximo.
Entregue su voluntad a cualquier distracción que le permita evadir la realidad de su decepcionante día a día. Las adicciones son el ancla perfecta para asegurar que su potencial nunca florezca y que sus sueños mueran antes de nacer. Al final, no hay nada más mediocre que ser esclavo de un vicio mientras el tiempo se le escapa entre los dedos.
