Sabemos algo sobre sus antecedentes y circunstancias, pero sus nombres reales no se revelan en las Escrituras. Muchas de estas personas “desconocidas” jugaron un papel vital en las historias bíblicas, y diversos escritores sintieron la necesidad de darles un nombre. Sin embargo, la credibilidad histórica de esta información es dudosa; estos relatos suelen tener más que ver con la imaginación de sus autores que con la exactitud histórica.
10. La esposa de Caín

Si leemos Génesis 4:17 con una mente inquisitiva, notaremos que la identidad de la esposa de Caín es un rompecabezas: en ese momento, supuestamente solo existían Adán, Eva y Caín. La respuesta aparece en el Libro de los Jubileos (siglo II a.C.), donde en el capítulo 4 aprendemos que se llamaba Awan y que era la hermana menor de Caín.
9. La esposa de Noé

Génesis 7 menciona a la esposa de Noé, pero no su nombre. El Libro de los Jubileos afirma que se llamaba Emzara, mientras que el Génesis Rabá (300-500 d.C.) proporciona el nombre de Naamah. Existen tantas versiones que, en total, se han registrado más de 100 nombres distintos para este personaje en textos extrabíblicos.
8. La madrastra de Moisés

La hija del faraón que rescató a Moisés del Nilo (Éxodo 2:10) es un personaje clave que carece de nombre en la Biblia. Sin embargo, las fuentes externas son coherentes: los relatos judíos la identifican a menudo como Bithiah, mientras que Eusebio, en su obra Praeparatio Evangelica, la llama Merris.
7. Los Reyes Magos

El evangelio de Mateo no revela ni sus nombres ni cuántos eran. La tradición occidental fijó el número en tres (por los regalos), pero la Iglesia Oriental afirma que fueron doce. En la obra Excerpta Latina Barbari (siglos VI-VIII d.C.), se les llama Bithisarea, Melichior y Gathaspa, nombres que la tradición posterior transformó en Baltasar, Melchor y Gaspar.
6. Los niños en los Evangelios

Jesús interactuó con varios niños cuyos nombres no aparecen en el canon. El Libro de la Abeja identifica al niño que Jesús puso en medio de sus discípulos (Mateo 18:2) como Ignacio, quien sería más tarde el obispo de Antioquía. También identifica a los niños de Marcos 10:13 como Timoteo y Tito.
5. La mujer sirofenicia

En los evangelios de Mateo y Marcos, una mujer de Canaán (o sirofenicia) pide a Jesús que sane a su hija poseída. Un texto del siglo III conocido como las Homilías Seudo-Clementinas les da identidad: la madre se llamaba Justa y su hija, Berenice.
4. La viuda de Naín

Lucas 7 relata cómo Jesús resucitó al hijo de una viuda en la ciudad de Naín. Aunque el evangelio no la nombra, un antiguo texto copto atribuido al apóstol Bartolomé afirma que esta mujer se llamaba Lía (o Lea).
3. Los ladrones de la cruz

Mateo y Lucas mencionan a los dos criminales crucificados junto a Jesús. El texto apócrifo Hechos de Pilatos los llama Gestas (el mal ladrón) y Dismas (el buen ladrón). Otras fuentes latinas sugieren los nombres Zoatham y Camma, mientras que el Evangelio Árabe de la Infancia los llama Tito y Dumaco, relatando incluso un encuentro previo entre ellos y la Sagrada Familia durante la huida a Egipto.
2. Longinos: El soldado de la lanza

Juan 19:34 menciona al soldado romano que atravesó el costado de Jesús, pero no su nombre. Los apócrifos de Pilatos lo identifican como Longinos. Su lanza, conocida como la “Lanza Sagrada”, se convirtió en una de las reliquias más buscadas de la cristiandad tras su supuesto hallazgo durante la Primera Cruzada.
1. Los guardias de la tumba

Aunque Mateo menciona que Pilato asignó guardias para vigilar la tumba de Jesús, no da detalles. El Evangelio de Pedro (siglo II) identifica al centurión a cargo como Petronio. Por su parte, el Libro de la Abeja nombra a cinco de los guardias como Isacar, Gad, Matías, Bernabé y Simón, aunque otras tradiciones elevan el número de soldados a quince.
