Extendió un cable de acero de dos pulgadas a lo largo de las Cataratas del Niágara. Una gran muchedumbre se congregó para observar.
Entonces Blondina dijo al público presente:”¿Cuántos de ustedes creen que puedo cargar sobre mis hombros el peso de un hombre al cruzar este desfiladero?
La muchedumbre incrementaba y lo aclamaban, creyendo que él sí podía llevar a cabo una proeza tan difícil. Blondín levantó sobre sus hombros un saco de arena que pesaba unas 180 libras y lo llevó cargado a través de las cataratas. Ambos llegaron ilesos al otro lado.
Entonces Blondín preguntó:¿Cuántos de ustedes creen en efecto que puedo llevar una persona cargada a través del barranco? Otra vez la muchedumbre elevó gritos y aplausos de aclamación.
“¿Cuál de ustedes es el que subirá sobre mis hombros y me va a permitir que lo lleve al otro lado de las Cataratas?”
Se hizo un gran silencio entre el público. Todos deseaban ver a Blondín llevar una persona cargada a través del desfiladero, pero nadie deseaba colocar sus vidas en las manos de Blondín.
Por fin, un voluntario dio el paso, dispuesto a participar en esta mortal hazaña. ¿Quién fue este individuo? Era el gerente administrador de Blondín, quien conocía por varios años y en persona al caminante sobre cuerda floja.
Al hacer los preparativos para cruzar las Cataratas, Blondín le dijo a su administrador: “”No debes confiar en tus propios sentimientos, sino en los míos. Sentirás que tenemos que virar cuando no hay que hacerlo y si confías en tus sentimientos, ambos caeremos. Debes hacerte parte de mi persona “. Ambos llegaron ilesos al otro lado.
Jesús nos da las mismas instrucciones, cuando en medio de circunstancias difíciles nos pide que confiemos en Él. “No confíes en tus propios sentimientos. Confía en Mí y te llevaré al otro lado “.
Salmos 40:4
“Bienaventurado el hombre que puso a Dios por su confianza”
Salmos 94:22
Más el Señor me ha sido por refugio; Y mi Dios por roca de mi confianza.
Proverbios 14:26
En el temor de Dios está la fuerte confianza; Y esperanza tendrán sus hijos.
2 Timoteo 1:12
Pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído y estoy seguro de que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día…
