En Changchun, China, Maó Yung, un joven de 28 años de edad, estaba parado en el gélido clima en lo alto de un edificio de 8 pisos, contemplando el suicidio o no lanzándose a su muerte.
De lo que él no se había dado cuenta es que las autoridades habían cerrado el camino más abajo y las personas que se dirigían hacia su trabajo no podían hacerlo.
Luego de 6 horas atrapadas en el tráfico, los transeúntes y viajeros ya no se aguantaron más y comenzaron a animar a Maó para que saltara lo más pronto posible.
“Salta rápido, pronto. Hace mucho frío y todos estamos acá para verte”.
La policía al final pudo hacer descender a este hombre y evitar que cometiera suicidio, aunque a la vez se sentían disgustados por la actitud de las personas.
