Vivir con un perro te cambia la vida. No solo es una gran responsabilidad, sino que es una fuente inagotable de enseñanza y bienestar.
Haber compartido gran parte de mi vida con animales, me ha hecho inmensamente feliz, pero además me ha aportado innumerables beneficios.
Cada día es una aventura y no hay un solo instante en el que estando con él te sientas solo.
